Infección y Enfermedad de Transmisión Sexual. ¿Cuál es la diferencia?

Infección y Enfermedad de Transmisión Sexual. ¿Cuál es la diferencia?

En ocasiones existe confusión entre dos términos médicos comúnmente usados: Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Para diferenciarlos, tenemos que entender primero qué es una infección.

Cuando un microorganismo (virus, bacteria, hongo o parásito) ingresa a nuestro cuerpo y comienza a producir más partículas de su misma especie, hablamos de un proceso infeccioso o infección.  En el caso de las Infecciones de Transmisión Sexual, nos referimos a todas aquellas en las cuales la vía de trasmisión del organismo es por contacto sexual.

Cuando esto ocurre, el microorganismo puede estar en nuestro cuerpo sin producir ningún tipo de manifestación que nosotros podamos notar. Dependiendo el tipo de microorganismo, hay infecciones que pueden durar incluso años sin producir síntomas.

Hablamos de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) cuando la infección por un microorganismo ha logrado producir manifestaciones clínicas, es decir, podemos notarlo o en su caso un médico puede identificar ciertas características que puedan permitir hacer el diagnóstico de una ETS.

En muchas ocasiones, se utilizan ambos términos de forma indistinta, o para referirse a lo mismo, sin embargo, es importante comprender que podemos tener una Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) sin llegar a desarrollar ETS.

La importancia radica en los efectos que tienen las ITS en la salud sexual y reproductiva, ya que se encuentran dentro de las principales causas por las cuales los adultos buscan atención médica. Se estima que cada día, más de 1 millón de personas contraen una ITS. Debido a esto, es de gran importancia realizar revisiones médicas rutinarias para la identificación oportuna de ITS o en su caso, de enfermedades de transmisión sexual.

Procedimientos para el diagnóstico del Virus del Papiloma Humano

Procedimientos para el diagnóstico del Virus del Papiloma Humano

El virus del papiloma humano (VPH) es la enfermedad de transmisión sexual que ostenta un alto índice de contagio entre la población. Es por ello que se pone énfasis en los procedimientos de diagnóstico que nos ayudan a prevenir, identificar y tratar a este virus. Entre estas técnicas de diagnóstico y prevención tenemos:

Pruebas de biología molecular:  permiten analizar el material genético de la muestra para determinar la presencia del virus del papiloma humano y especificar qué tipo de virus es con el que estamos infectados, ya puede ser tanto de bajo como de alto riesgo de malignidad.

Citología Cervical (Papanicolaou): Comúnmente se conoce como “Papanicolaou”, es un estudio que permite analizar al microscopio las células tomadas del cuello del útero (matriz) para observar los cambios que presentan estas células y si éstos se pueden asociar a alteraciones producidas por el Virus del Papiloma Humano.

Colposcopia:  Procedimiento diagnóstico en el cual se utiliza un colposcopio con lentes de diferente magnitud e iluminación que permiten tener una visión magnificada del área que se está evaluado. Permite la distinción entre áreas normales y anormales a través de la aplicación de diferentes sustancias especiales.

Biopsia: es un procedimiento diagnóstico por medio del cual se obtiene una porción de tejido para su posterior análisis a nivel microscópico, tanto para confirmar diagnóstico como para especificar el grado de afectación de la enfermedad.

Biomarcadores celulares: se utilizan para identificar ciertas proteínas de las células que van a sufrir alteraciones dependiendo de la afectación que éste produciendo el virus. Son técnicas muy novedosas que se usan en casos particulares que se seleccionan según la evaluación médica.

Te recordamos que el VPH se manifiesta de diferentes maneras de persona a persona, por lo que lo más indicado es acudir a una valoración con el especialista, el cual te dirá cuál es el mejor procedimiento a seguir.

Tratamientos para el  Virus del Papiloma Humano (VPH)

Tratamientos para el Virus del Papiloma Humano (VPH)

Existen tratamientos ablativos y escisionales para el tratamiento de lesiones por Virus del Papiloma Humano. Mediante la ablación, lo que se busca es destruir el tejido dañado, mientras que, con la escisión, se busca retirar el mismo por medios quirúrgicos.

La decisión del tipo de tratamiento que necesite el paciente la toma el médico, posterior a una amplia evaluación de su historia clínica, de las características de la enfermedad, de la localización de las lesiones, cantidad, tamaño, grado de afectación, entre otras características, pues cada caso es diferente.

La ventaja de utilizar este tipo de tratamientos, es que normalmente se requiere una sesión, aunque evaluando las circunstancias de cada paciente y el curso de la enfermedad, en ocasiones puede requerirse más sesiones de tratamiento.

Algunas características de los tratamientos disponibles:

Ablación con láser: a través de la energía generada por su haz de luz, se produce destrucción del tejido al vaporizar las partículas de agua del tejido dañado.

Electrocauterización: También llamada electrofulguración, es un procedimiento en el cual se emplea una unidad electroquirúrgica (comúnmente conocida como electrocauterio) para la generación de una corriente eléctrica que, al ser apropiadamente utilizada en los tejidos dañados, ocasiona su destrucción.  La unidad electroquirúrgica se puede utilizar tanto para destruir, como para retirar tejido (ablación o escisión).

Es importante mencionar que de acuerdo al diagnóstico previo por el médico especialista, es el tratamiento que se deberá seguir.

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